Carta Lectores La Nacion
Señor Director:
“El sábado 31/1 nos dirigíamos a cenar con mi hijo a un restaurante
ubicado en el cruce de las rutas 8 y 4 cuando al llegar nos dijeron
que los perdonáramos, pero que no nos podían atender y que teníamos
que irnos, como todos los que estaban adentro; les habían avisado
que venían ómnibus con simpatizantes de Boca y River que iban a
Mendoza, y que tenían que cerrar, pues de dejar abierto les robaban
y les destrozaban todo.
“Me invadió una sensación de tristeza y bronca. ¿Ha llegado a tal
límite la falta de autoridad en el país que los ciudadanos comunes
tenemos que huir ante la llegada de los delincuentes? ¿No tenemos
más protección? En todo el mundo las fuerzas de seguridad existen;
en nuestro país, promovido desde el actual gobierno, se eliminaron
casi todas las fuerzas de seguridad y de protección. Prueba de esto
lo da el hecho de que cada 10 noticias, 8 son muertes, asesinatos,
secuestros.
“Quienes tenemos algunos años sabemos que esta locura de política
que tiene el gobierno de los Kirchner lleva al desastre total, como
fue, por ejemplo, el último tiempo de gobierno de Isabel Martínez de
Perón. A ellos, porque tienen guardias en cantidad, no les preocupa,
pero nosotros, los ciudadanos comunes, nos merecemos otra cosa, y no
es precisamente morir de un balazo de los protegidos del Gobierno:
los delincuentes.
“
Jorge J. Giordano
Farmacéutico
Carta Abierta a Marcelo Tineli
Carta abierta a Marcelo Tinelli.
http://www.politicaydesarrollo.com.ar/nota_completa.php?id=4772 .
Por Raul Morales.
Bs. A., 13 de Julio de 2008
Estimado Marcelo Tinelli:
Por supuesto, no me conoces. Me llamo Raúl y soy uno mas, entre todos los ciudadanos que habitan esta hermosa Argentina.
Como muchos argentinos, padres de familia, que la peleamos a diario para darle lo mejor a nuestros hijos, estamos viviendo momentos, diría, “complicados”, en muchos aspectos: sociales, políticos, educativos, etc.
Me pregunto: ¿no estaremos tapando la brújula que nos permite encontrar el rumbo, la salida en este mundo?
Quisiera hacerte una humilde autocrítica: Te considero un argentino muy inteligente y emprendedor. Como padre de familia que sos, no tengo dudas que deseas también, lo mejor para tus hijos.
Pero, poniéndome un ratito en tu lugar, me cuestiono: con lo que hago, un programa tan mirado por gente común, grandes y chicos, pero también por depravados, violadores, estudiantes violentos, adolescentes sin valores, ¿no les estaré fomentando ideas perversas y malignas?
Ojo, no te confundas, no pretendo darte una lección de moral y buenas costumbres. Son solo pensamientos que quería trasmitirte, porque charlando con mucha gente, es lo que saco en conclusión.
No te parece que el tenor, el sentido del programa, el límite de lo positivo, la diversión, la distracción, el arte, está siendo superado para mal, lo peligroso, lo grotesco, lo “chabacán”, lo “sin valor”.
Creo que ya dejó de ser un programa simpático y ameno. Por el contrario, es muy subido de tono, grosero y hasta violento.
Después nos quejamos de los chicos que no respetan a sus maestros, o de violadores que ya ni respetan a sus hijos.
Que Dios no lo permita, pero si alguna de tus hijas fuera violada, no creo que sigas haciendo lo mismo. Ponete en el lugar del otro.
Por favor, Marcelo, te pido que hagas tu autocrítica y moderes tus acciones. La sociedad necesita distraerse, pero sepamos y reconozcamos los límites.
Yo tengo ya 53 años y mis hijos de 18 y 23 años no te miran. Pero saben y sabemos lo que haces por los avances publicitarios (cada vez mas “hot”), y por otros programas que como cuervos, se “cuelgan” de tu éxito.
Como adultos, pensemos y seamos responsables: ¿Qué le estas entregando a la juventud que te mira? ¿Espectáculo o calentura? Y de los sueños ya nadie se acuerda…
Yo sí sueño… Sueño con un país mejor, con mejores valores, con plena libertad y mayor respeto a los derechos humanos.
No sé si leerás estas líneas, tampoco pretendo que cambies tu programación ahora, pero me conformo con que por un minuto te mires al espejo, mires a tus hijos y lo analices desde el otro lado.
Muchas gracias.
Raúl Morales