La Argentina, camino al infierno

Diciembre 13, 2008 at 5:37 pm (argentina, gobierno, politica, quilombo) (, , , , , )

 

por Alberto F. Robredo
     Con la Argentina en el colmo de su decadencia, se desató en el mundo una crisis inmensa.

     La situación argentina parece de las más graves, pues no es un Estado que, subdesarrollado, va en vía a su desarrollo, sino que corre en sentido inverso, impulsada por una fortísima sinergia negativa, nacida de una doble fuente energética: la corrupción y la ignorancia asentadas en el centro de su dirigencia política, empresarial y sindical. Esa formidable sinergia negativa descompone al país, al Estado, al aparato productivo, a la educación, a la república y a sus habitantes.

     La crisis mundial es utilizada dialécticamente por el gobierno para mostrar el hundimiento argentino como su consecuencia, lo que es falso. Mas allá de lo que afecte a la Argentina el sismo planetario, nuestra decadencia es hija de la ignorancia y de la corrupción de nuestros dirigentes prolongadas en el tiempo. Baste un par de ejemplos actuales.

     Del 6 al 8 de septiembre de 2008, la presidenta hizo una visita de Estado al Brasil. Su comitiva estuvo compuesta por: a) 3 senadores y 4 diputados nacionales. Ninguno tenía estudios terciarios; b) 2 gobernadores. De ellos, el de la provincia de Buenos Aires, la más importante del país, carece de mínima formación universitaria; c) 30 funcionarios, de los que sólo 9 tenían estudios terciarios, incluidos entre los 9 el médico, el jefe de la Casa Militar y la edecán presidencial. Los restantes 21 carecían ¡hasta de una tecnicatura!, comenzando por el propio jefe de Gabinete. (Decr. 1427/08). Desde el inicio de la presidencia Kirchner, hace cinco años y medio, desaparecieron los concursos. Los funcionarios de planta se nombran por 6 meses, que se renuevan una y otra vez, como sello de garantía de carencia de idoneidad y de ciega subordinación para evitar reemplazos.

     Rara vez se licitan compras; se adjudican directamente. Los sobreprecios, por corrientes, ya no son noticia. Néstor Kirchner, con fondos de la provincia de Santa Cruz de más de 1.200 millones de dólares, sólo hizo aparecer algo más de 500 millones. ¿Y el resto? ¿Y las rentas de más de 1.200 millones colocados durante años? Nadie sabe. Nadie sabe, como debieran saberse, las variaciones tenidas mes a mes por las colocaciones originarias. ¡Ah! Y los poco más de 500 millones aparecidos se blanquearon luego de dos años y medio de ejercer Néstor Kirchner la Presidencia de la Nación. ¿Son los de Santa Cruz? ¿Son del barril sin fondo de la SIDE? ¿Son fondos reservados de la Nación? Si eso vale para Kirchner con relación a los fondos de Santa Cruz, el abismo es insondable en lo atinente a otros negociados, y hacia niveles inferiores y hacia ámbitos actuantes fuera del poder pero beneficiarios de éste.

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     La sinergia negativa de la corrupción y la ignorancia lanza al país al infierno como meta. Se impide el crecimiento de la riqueza y la que hay es succionada con efecto inevitable: el empobrecimiento general. La corrupción no es sólo económica; esencialmente es política, por alteración integral de la democracia y de las formas republicanas. Esta corrupción, que por política es omnicomprensiva, tiene por finalidad la permanencia indefinida y antinatural en el poder y el ejercicio de éste sin trabas constitucionales. Se pagan “clientes” y también se los importa de países vecinos. Así se llenan plazas y marchan encapuchados. Son los atraídos por subsidios (Trabajar, Jefes y Jefas, etc.), que el gobierno compromete antes de que los extranjeros pisen suelo argentino. La invasión de la miseria extranjera es pagada por los argentinos.

     Como los que mandan no saben que lo que debe distribuirse es bienestar y mejor nivel de vida, y que para distribuir hay que generar riqueza, succionan la que hay y aplastan el aliciente esencial para producir más, que es la expectativa de utilidad, motor a su vez de reinversión que genere más riqueza.

     Esa forma de actuar no empezó con los Kirchner, pero se agudizó con ellos, pues la decadencia apareja cada vez menos preparación en los gobernantes. Salvo excepciones, de ese modo de ejercer la política participa la oposición. Cuando se debatió la Resolución 125 sobre retenciones a la exportación de granos, los grandes referentes opositores no centraron su discurso en la falta de incentivos para producir ni en la confiscatoriedad sufrida por los productores, sino en que la succión no era coparticipable. En definitiva, lo importante no era el productor y su integridad patrimonial, sino quien se quedaba con lo esquilmado, como con el impuesto al cheque. Si oficialismo y opositores coinciden en la expoliación y discrepan en quien la usufructúa, es que el sistema político está enfermo.

     Alberto F. Robredo es abogado y profesor de Derecho Político y Teoría del Estado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrano. Es autor del libro El Estado Agredido.

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“DEMOCRACIA” PARA SIEMPRE

Diciembre 13, 2008 at 4:26 pm (politica) (, , , , , )

Toda la prensa, la “dirigencia”, el “establishment” y todos los adulones del régimen festejan los “25 años de democracia”. Hace pocos días los mismos homenajearon a Alfonsin como el Fundador y me acuerdo que los carteles que se exhibían en la ridícula liturgia laica de esa celebración decían: “DEMOCRACIA PARA SIEMPRE”.

Ese “siempre” me sonó algo así como la eternidad del
infierno y me hizo acordar a la frase que, según el Dante está escrita en la entrada de ese lugar de castigo sempiterno: “Lasciate ogni speranza voi ch´entrate” (Vosotros que aquí entrais, abandonad toda esperanza).

Son todos unos farsantes. Ellos saben muy bien que esto no es una democracia de la que podamos jactarnos sino una estafa cometida por 10.000 sinvergüenzas contra 40.000.000 de habitantes reducidos a la calidad de esclavos.
Dentro de esos 40.000.000 hay unos 200.000, por lo menos, que son culpables por dejadez, por pereza o peor aún, por cobardía, de haber permitido esta situación habiendo podido evitarla o al menos haber ofrecido una resistencia digna de ese nombre. Estos son desertores y hasta traidores a su Patria.
Esta democracia tiene dueños. Son los partidos peronista, radical, de centro y de izquierda, financiados por los robos que infaltablmente cometen sus integrantes cuando están en el poder y por los empresarios que hacen negocios con ellos; y elevados a la fama por los grandes medios de difusión que concentran exclusivamente sobre ellos los reflectores de la publicidad dejando a los que no pertenecen a sus obscuras conjuraciones en la más completa obscuridad e ignorados por el pueblo.

El historiador liberal Vicente Fidel Lopez -exento de toda sospecha de antidemocrático- escribió en su famosa “Historia de la República Argentina”: “He aquí la índole de las democracias representativas… ellas tienen siempre un pacto virtual con la mediocridad y con la intriga, que son, la una el tipo y la otra el único resorte de su gobierno” (Tomo V, pag. 291).

¡Y eso lo escribió a fines del siglo XIX y principios del
siglo XX! ¡Qué hubiera dicho si hubiera sabido en qué iban a terminar aquellas mediocridades y aquellas intrigas que él relataba en sus páginas! ¡Qué hubiera dicho si hubiera vivido para ver a un descerebrado entregarle la Presidencia de la Nación a su mujer, de mala reputación para colmo, como quien entrega un bien ganancial! ¡Y si hubiera conocido a los Verbitsky, a los Solá, a los Aníbal Fernandez, a los De Vido, a los Uberti, a los Redrado, a los Duhalde, a los Rodriguez Saa, a los Scioli, a los Macri, a las hombrunas desiquilibradas metidas a mandonas, como la Carrió y a tantos otros similares que son los “próceres” de hoy!
Si esta banda de usurpadores tuvieran una pizca de
sinceridad deberían festejar el éxito de la mayor estafa de la Historia: haber engañado a 40.000.000 y haberse quedado con todo el poder, todos los recursos, todos los derechos y todas las instituciones convirtiéndolas en trapos de piso sobre los cuales bailotean danzas de prostíbulo.
Es verdad: “DEMOCRACIA PARA SIEMPRE”. Así es. Esta falsa democracia es para siempre porque no hay FFAA que hagan cumplir la Constitución, no hay honor como para sentir vergüenza de haber caído tan bajo, no hay hombría para indignarse ante tantas provocaciones de los canallas que nos tiranizan y reaccionar como se debe; se han expulsado la Verdad y la Justicia para substituirlas por la mentira, el error y la más atroz injusticia y sobre esas bases construir una falsa “civilización” del odio y del desprecio, de un desprecio que se nota hasta en la minucia de la vida cotidiana y en todos los órdenes.
Aún el falsario Macri, supuesta opción frente a semejante torrente de ignominia, ha demostrado en este año que es más de lo mismo, él y sus compañeritos del desgobierno, y que les importan un comino los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, tal es el cúmulo de atropellos que cometen continuamente contra la más mínima de las libertades que es la de andar por la calle y contra la fisonomía de la Ciudad, otrora famosa en el mundo por su calidad edilicia.
Esta es la democracia de los piquetes, de los cortes de ruta, de las malversaciones legalizadas mal llamadas “superpoderes”, de los enriquecimientos ilícitos como los que descaradamente exhiben los Kirchner y los políticos del sistema en general, de las persecuciones disfrazadas de “procesos judiciales”, de la delincuencia que mata, roba, viola y hace lo que quiere en esta Jauja del crimen que le han montado sus congéneres de la política.
Me pregunto si hay otra democracia posible que no tenga estas lacras repulsivas. Creo que ahora ya no. Hemos pasado el punto sin retorno en que todo está maleado y ya no hay fuerzas morales para remontar la empinada cuesta que baja hasta el infierno.
¿Y mi convocatoria a una Asamblea por la Patria para formar un movimiento con objetivos políticos, en el que 200 argentinos de bien, como mínimo, pongan su inteligencia y su coraje al servicio de la Patria convocando a lo que quede de sano en el pueblo? ¿En qué queda eso?
En nada. Hace ya un tiempo que me he dado cuenta de que es imposible mover a lo que está muerto.

Tienen razón estos sepultureros de la verdadera Argentina.
Esta democracia es para siempre, o sea, hasta que Dios intervenga de una manera imprevista, que puede ser mañana o dentro de cien años o el día del fin del mundo. Que festeje la “dirigencia” corrupta e
inepta. Los argentinos de la verdadera Argentina desaparecida, sufrimos, asqueados sólo de verlo

Cosme Beccar Varela

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